Cuadernillo de actividades para la Continuidad Pedagógica
Nombre y Apellido del/la alumno/a:
Fecha de entrega:
Educación Inicial
ACTIVIDADES PARA REALIZAR EN EL HOGAR
SEGUNDA ENTREGA
SUBSECRETARÍA DE EDUCACIÓN
DIRECCIÓN GENERAL DE DIRECCIÓN DE EDUCACIÓN INICIAL
CULTURA Y EDUCACIÓN
Queridas familias:
Queridas familias:
Seguimos comunicándonos con Uds. para ofrecerles nuevas actividades para realizar con los
chicos y las chicas en estos días en que se prolongó el cese de actividades en los jardines.
chicos y las chicas en estos días en que se prolongó el cese de actividades en los jardines.
Como siempre, les recomendamos cuidar y cuidarnos. Esto implica además de tomar todas
las medidas higiénicas, organizar el día para que la vida en familia transcurra de la mejor
manera, pero, además, para que las nenas y los nenes continúen aprendiendo.
las medidas higiénicas, organizar el día para que la vida en familia transcurra de la mejor
manera, pero, además, para que las nenas y los nenes continúen aprendiendo.
Si ustedes no tienen tiempo de leer las propuestas, pídanles a los hermanos o hermanas
mayores o a otras u otros adultos presentes en sus casas que ayuden a las pequeñas y los
pequeños acompañándolos en sus tareas.
mayores o a otras u otros adultos presentes en sus casas que ayuden a las pequeñas y los
pequeños acompañándolos en sus tareas.
¡En esta oportunidad les preparamos actividades para 10 días que están organizadas día por
día!
día!
¡Ojalá las disfruten!
El equipo de la Dirección Provincial de Nivel Inicial
Este material fue desarrollado por la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia
de Buenos Aires. Es de distribución y circulación gratuita.
Este material fue desarrollado por la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia
de Buenos Aires. Es de distribución y circulación gratuita.
Actividades para realizar en el hogar Educación Inicial
Primer día
Primer día
1. Vamos a hacer paracaídas:
Necesitamos una bolsa de plástico, piolín, y una cajita de fósforos vacía o un muñequito.
Corten un cuadrado de 10 cm. aproximadamente y el piolín en 4 tiras de 25 cm.
Por cada punta del cuadrado pasen el piolín (o pueden pegarlo con cinta adhesiva).
Hagan un nudo con los 4 piolines y sujeten la cajita o el muñeco. Ya están listos para probar
cómo funciona.
Por cada punta del cuadrado pasen el piolín (o pueden pegarlo con cinta adhesiva).
Hagan un nudo con los 4 piolines y sujeten la cajita o el muñeco. Ya están listos para probar
cómo funciona.
¡¡¡¡Ahora a jugar!!!!
Animen a los chicos y las chicas a descubrir qué tarda más en caer ¿el paracaídas o la cajita
de fósforos sola? ¿Por qué será? ¿Qué sostiene al paracaídas en el aire?
de fósforos sola? ¿Por qué será? ¿Qué sostiene al paracaídas en el aire?

2. A dibujar!!!!
Propónganles a los chicos y a las chicas que dibujen cosas que vuelan. Pueden ser reales
o imaginarias. Acuérdense que siempre tiene que haber un cartón o una hoja con su nombre
escrito con letra mayúscula así podrá firmar cada uno de sus dibujos y también sus otras
producciones
o imaginarias. Acuérdense que siempre tiene que haber un cartón o una hoja con su nombre
escrito con letra mayúscula así podrá firmar cada uno de sus dibujos y también sus otras
producciones
Por ejemplo: MARIA.
3. Vamos a escuchar una poesía que se llama “El tesoro escondido del Capitán Tifón ".
De Paul Korky y Peter Carter.
“El capitán Tifón era un pirata. Eso decía él. Era el pirata más malo y astuto del mundo.
Eso decía él. Atacaba castillos. Capturaba barcos. Incendiaba pueblos enteros. Y hacía
caminar a la gente por el tablón. Eso decía él. Era el terror de los siete mares. Enterraba sus
tesoros en castillos abandonados. Eso decía él. Enterraba sus tesoros en islas desiertas.
Los enterraba en medio de la selva. Eso decía él. Los enterraba en el Polo Sur. Los enterraba
por todo el mundo. Eso decía él. Los enterraba en el Polo Norte. Pero el capitán Tifón tenía
tres secretos. Su mujer le hacía lavar los platos y las ollas. ¡Tenía veinticinco hijos!
Y, por último, tenía muy mala memoria. Así es que... No podía recordar dónde había
escondido sus tesoros. Buscó por todas partes. En los castillos abandonados, en las islas
desiertas, en el corazón de la selva, en el Polo Norte y en el Polo Sur. ¡Pero no los podía
encontrar en ningún lado! Y pensó... “Es muy cansador ser un pirata y navegar los por siete
mares. ¿Los tesoros? Es verdad, no los encuentro. Pero ¿por qué no los buscas tú?
Quizá puedas encontrarlos...”.
Eso decía él. Atacaba castillos. Capturaba barcos. Incendiaba pueblos enteros. Y hacía
caminar a la gente por el tablón. Eso decía él. Era el terror de los siete mares. Enterraba sus
tesoros en castillos abandonados. Eso decía él. Enterraba sus tesoros en islas desiertas.
Los enterraba en medio de la selva. Eso decía él. Los enterraba en el Polo Sur. Los enterraba
por todo el mundo. Eso decía él. Los enterraba en el Polo Norte. Pero el capitán Tifón tenía
tres secretos. Su mujer le hacía lavar los platos y las ollas. ¡Tenía veinticinco hijos!
Y, por último, tenía muy mala memoria. Así es que... No podía recordar dónde había
escondido sus tesoros. Buscó por todas partes. En los castillos abandonados, en las islas
desiertas, en el corazón de la selva, en el Polo Norte y en el Polo Sur. ¡Pero no los podía
encontrar en ningún lado! Y pensó... “Es muy cansador ser un pirata y navegar los por siete
mares. ¿Los tesoros? Es verdad, no los encuentro. Pero ¿por qué no los buscas tú?
Quizá puedas encontrarlos...”.
4. Vamos a encontrar los tesoros escondidos del Pirata Tifón.
Les proponemos esconder por la casa diferentes objetos. Primero los esconde el adulto o el
hermano o hermana mayor y después lo hacen las chicas y los chicos. Hay que descubrir
dónde están los tesoros.
hermano o hermana mayor y después lo hacen las chicas y los chicos. Hay que descubrir
dónde están los tesoros.
Los mayores pueden ayudar diciendo frío...frío... si están lejos, o caliente caliente... si se van
acercando al objeto. También pueden dar pistas: está cerquita de..., arriba de..., etc. Si tienen ganas los chicos y las chicas pueden disfrazarse como piratas para esconder los objetos por ejemplo fabricándose un parche para cubrirse un ojo.
acercando al objeto. También pueden dar pistas: está cerquita de..., arriba de..., etc. Si tienen ganas los chicos y las chicas pueden disfrazarse como piratas para esconder los objetos por ejemplo fabricándose un parche para cubrirse un ojo.
El juego puede dificultarse si los mayores dibujan un “mapa” del lugar donde escondieron el
tesoro, para que los nenes y las nenas de 5 años se guíen y así lo descubren. Después de
jugarlo varias veces, serán ellos los que pueden dibujar mapas para que otros descubran el
tesoro.
tesoro, para que los nenes y las nenas de 5 años se guíen y así lo descubren. Después de
jugarlo varias veces, serán ellos los que pueden dibujar mapas para que otros descubran el
tesoro.
5. A dibujar tesoros
Cada niño o niña puede imaginarse y dibujar dónde les gustaría descubrir un tesoro y qué
quisieran que haya en ese tesoro.
quisieran que haya en ese tesoro.
Segundo día
1. Hacemos una carrera de avioncitos
Con una hoja de papel enseñen a las nenas y a los nenes a hacer avioncitos. Luego pueden
jugar a hacerlos volar. ¿Quién logró que volara más lejos?
jugar a hacerlos volar. ¿Quién logró que volara más lejos?
Acá les dejamos los pasos para hacerlos
2. A escuchar un cuento:
La Vaca y la Luna. Escrito por María Elena Walsh en Cuentopos de Gulubú.
La Vaca y la Luna. Escrito por María Elena Walsh en Cuentopos de Gulubú “Como ustedes
saben, la Luna es una señora redonda, monda, oronda y lironda, que está siempre sentada
en el cielo. Y también habrán pensado muchas veces: ¿la Luna no se aburre allá arriba, tan
sentada?
saben, la Luna es una señora redonda, monda, oronda y lironda, que está siempre sentada
en el cielo. Y también habrán pensado muchas veces: ¿la Luna no se aburre allá arriba, tan
sentada?
Ahora que los hombres ya van a visitarla, ¿no se le habrá ocurrido nunca jugar a las visitas
con nosotros?
con nosotros?
Podríamos hacerla saltar, botar y rodar como una pelota blanca.
Pues bien, yo les contaré un secreto, pero no lo repitan a nadie: Hace mucho, mucho tiempo,
cuando la Luna era chiquitita, bajaba a la Tierra todos los lunes.
cuando la Luna era chiquitita, bajaba a la Tierra todos los lunes.
Sí, venía a jugar y hacer travesuras
bajaba sin permiso del Sol, que se quedaba allá arriba sentado en su trono, muerto de calor,
mirándola de reojo muy enojado.
mirándola de reojo muy enojado.
Y la Luna chiquita se divertía mucho aquí en la Tierra.
Jugaba con los gatos, los chicos, las mariposas y las ovejas. Se bañaba en los arroyos y
rodaba por los toboganes. Se caía de las hamacas y rebotaba por las calesitas. Pero un
lunes... un lunes le pasó un accidente, pobre Luna, y desde entonces no quiso volver más
a la Tierra.
rodaba por los toboganes. Se caía de las hamacas y rebotaba por las calesitas. Pero un
lunes... un lunes le pasó un accidente, pobre Luna, y desde entonces no quiso volver más
a la Tierra.
Se quedó sentada en el cielo para siempre, redonda, monda, oronda y lironda, repitiendo una
triste canción que dice:
triste canción que dice:
No, no, no, a la Tierra no vuelvo yo, que una Vaca me lamió y eso sí que no me gustó, no, no, no.
Y ahora les contaré, en secreto, qué le pasó a la Luna cuando bajó a la Tierra hace muchos,
muchos años, por última vez.
muchos años, por última vez.
Resulta que vino rodando por el cielo, como todos los lunes. Aterrizó en un campito verde
lleno de flores y mariposas.
lleno de flores y mariposas.
El Sol brillaba muy fuerte, de puro enojado que estaba con la escapada de la Luna. Como se
había agachado para mirarla mejor, hacía mucho calor.
había agachado para mirarla mejor, hacía mucho calor.
La Luna se bañó en el arroyo para refrescarse y después se sentó en el pastito muy tranquila
cuando, como todos los lunes, se le acercaron sus amigos: chicos, sapos, ovejas, mariposas
y grillos.
cuando, como todos los lunes, se le acercaron sus amigos: chicos, sapos, ovejas, mariposas
y grillos.
Se pusieron todos a jugar, y la Luna rodaba de aquí para allá, de allá para aquí, riendo en
jajajá y riendo en jijijí.
jajajá y riendo en jijijí.
Jugaron a la escondida, a la mancha venenosa, al Martín Pescador... bailaron la rancherita
y el pericón, hasta que por fin los chicos tuvieron que irse al colegio, las ovejas a almorzar,
los grillosa cantar y las mariposas a mariposear.
y el pericón, hasta que por fin los chicos tuvieron que irse al colegio, las ovejas a almorzar,
los grillosa cantar y las mariposas a mariposear.
La Luna se quedó sola, y como estaba muy cansada de tanto brincar, decidió dormir una
siestita.
siestita.
Durmió un rato muy largo.
Cuando se despertó, el Sol ya estaba resbalando por el horizonte, sin dejar de mirarla de
reojo y con las cejas arrugadas como si fueran dos ciempiés. Al despertarse, la Luna sintió
algo muy raro en la cabeza. Una cosa áspera, caliente y húmeda la acariciaba torpemente.
reojo y con las cejas arrugadas como si fueran dos ciempiés. Al despertarse, la Luna sintió
algo muy raro en la cabeza. Una cosa áspera, caliente y húmeda la acariciaba torpemente.
¿Pero qué es esto? -gritó la Luna asustada.
Y se encontró con los ojos tontos y vacunos de una Vaca que la estaba lamiendo
entusiasmada.
entusiasmada.
La Luna se tocó la cabezota y notó con horror que le faltaba un buen pedazo.
La Vaca, a todo esto, se relamía.
¡Pero qué barbaridad! - le dijo la Luna-. ¡Me has estado lamiendo durante toda la siesta con
esa lengua grandota y de papel de lija! ¿No te da vergüenza, Vaca vacuna?
esa lengua grandota y de papel de lija! ¿No te da vergüenza, Vaca vacuna?
La pobre Vaca se disculpó diciendo:
Por eso ahora la Luna prefiere no bajar más a la Tierra, y se queda sentada en el cielo todas
las noches, repitiendo esa triste canción que dice:
las noches, repitiendo esa triste canción que dice:
No, no, no a la Tierra no vuelvo yo, que una Vaca me lamió y eso sí que no me gustó, no, no,
no. Y a las tres, a las dos y a la una, se acabó el cuento de la Luna.”
no. Y a las tres, a las dos y a la una, se acabó el cuento de la Luna.”
1. Penguin Random House Grupo Editorial Argentina, 2015
3. Conversen con los chicos y las chicas sobre el cuento.
¿Qué le habrá dicho el sol cuando la luna volvió al cielo? ¿Cómo se habrá arreglado la Luna
para reparar el pedazo que le lamió la vaca?
para reparar el pedazo que le lamió la vaca?
Si quieren, en estos días pueden salir a ver la luna y dibujarla: ¿se ve de día o de noche?
4. ¡¡¡Jugamos a los dados!!!
Se necesitan 6 tapitas o piedritas y un dado. Pero si no tienen un dado pueden hacer
cartoncitos con los números del 1 al 6, los dan vuelta sobre la mesa y los mezclan.
cartoncitos con los números del 1 al 6, los dan vuelta sobre la mesa y los mezclan.
Se juega así: Por turno, cada uno, Dice qué número cree que va a salir mostrando los dedos.
Luego tira el dado o saca un cartón. Si acierta gana una tapita o una piedrita.
Gana el que hizo más aciertos.
Luego tira el dado o saca un cartón. Si acierta gana una tapita o una piedrita.
Gana el que hizo más aciertos.
Tunúusrucugustu u sul, u cumu u mú mu gustumuchulusul...
(Las vacas hablan solamente con la U, de modo que esto, traducido del vacuno al castellano,
quiere decir: “Tenías rico gusto a sal, y como a mí me gusta mucho la sal...”.) Y la pobre
Luna se puso a llorar.
quiere decir: “Tenías rico gusto a sal, y como a mí me gusta mucho la sal...”.) Y la pobre
Luna se puso a llorar.
¡Ahora sí que el Sol me va a retar, y con toda razón, porque ya no soy redonda, monda,
oronda y lironda, me falta un pedazo, parezco un huevo!...
oronda y lironda, me falta un pedazo, parezco un huevo!...
La Luna lloraba frotándose tristemente el pedazo de cabeza que le faltaba. A todo esto,
la Vaca se relamía, y como única palabra de consuelo y disculpa, decía atentamente:
Muuuuu.
la Vaca se relamía, y como única palabra de consuelo y disculpa, decía atentamente:
Muuuuu.
El Sol se tapó con una nube y desapareció para no seguir presenciando tamaña calamidad.
La Luna, tristísima, se volvió al cielo, donde algunas veces, cuando se da vuelta un poquito,
ustedes le podrán ver el buen pedazo de Luna que le gastó la Vaca con su lengua de lija.
ustedes le podrán ver el buen pedazo de Luna que le gastó la Vaca con su lengua de lija.
Tercer día
1. Vamos a inventar cuentos
Les acercamos esta imagen para que junto con los chicos y las chicas las miren y les
propongan inventar un cuento a partir de ella. Uds. pueden escribirlo mientras ellos lo van
imaginando. Pueden ayudarlos preguntando: ¿Quiénes son los personajes del cuento?
¿Dónde están? ¿Qué están haciendo? ¿Qué habrá pasado?
No se olviden de pensar un final a la historia
propongan inventar un cuento a partir de ella. Uds. pueden escribirlo mientras ellos lo van
imaginando. Pueden ayudarlos preguntando: ¿Quiénes son los personajes del cuento?
¿Dónde están? ¿Qué están haciendo? ¿Qué habrá pasado?
No se olviden de pensar un final a la historia
Sería divertido llevar el cuento al jardín, para compartirlo con el grupo, cuando volvamos a clase.
2. ¡A jugar con el dado!
Se juega así: Tirar el dado y según el número que salga podemos caminar dando tantos
pasos o saltos como indica el dado. Por supuesto que si no tenemos dado podemos recurrir
a los cartoncitos.
pasos o saltos como indica el dado. Por supuesto que si no tenemos dado podemos recurrir
a los cartoncitos.
Aquí van algunas sugerencias:
• A los saltos
• Pasos largos
• Pasos muy pequeños
• Pasos para atrás....
• Pasos al costado
3. A construir títeres
Necesitamos bolsitas de papel, o medias viejas, recortes de revistas, engrudo o plasticola.
Marcadores o lápices de colores. Pedacitos de tela y de lana. También medias que no
usamos. Las chicas y los chicos pueden armar sus personajes pegando los recortes en las
bolsas de papel para hacer los ojos, la boca, la nariz y la ropa de sus títeres.
Marcadores o lápices de colores. Pedacitos de tela y de lana. También medias que no
usamos. Las chicas y los chicos pueden armar sus personajes pegando los recortes en las
bolsas de papel para hacer los ojos, la boca, la nariz y la ropa de sus títeres.
Si prefieren pueden dibujarlos.
Con esos títeres podrán armar una obra de teatro, pero antes tienen que aprender a usarlos
y en especial a darles una voz.
y en especial a darles una voz.
Cuarto día
1. Jugar con el espejo
Buscar un espejo en casa, les puede servir un espejo de pared, un espejo de cartera, un
espejo grande o uno chiquito.
espejo grande o uno chiquito.
Proponer a los chicos y chicas que se miren en el espejo y que hagan diferentes muecas.
También caras de enojo, contentas, de asombro, de tristeza.
También caras de enojo, contentas, de asombro, de tristeza.
Pueden proponerles que se pinten la cara mirándose al espejo con corcho quemado,
con lápiz labial, con colorete ....
con lápiz labial, con colorete ....
Luego dibujarse mirándose al espejo.
2. Jugar al bingo
¿Se acuerdan cómo era? Ustedes habían hecho cartones con números (para los mayores de
4 y 5 años y figuras para los de 3 años). También necesitamos tapitas o piedritas para tapar
los casilleros a medida que van saliendo, y por supuesto, una bolsita con los números o las
figuras.
4 y 5 años y figuras para los de 3 años). También necesitamos tapitas o piedritas para tapar
los casilleros a medida que van saliendo, y por supuesto, una bolsita con los números o las
figuras.
Para jugar van sacando por turno de la bolsa el número o la figura y el que la tiene, pone una
tapita o piedrita. Gana el que primero cubre todos los casilleros.
tapita o piedrita. Gana el que primero cubre todos los casilleros.
3. A escuchar un cuento que ustedes o alguien mayor les leerá a los chicos y chicas
El rey que no quería bañarse de Ema Wolf 2.
Las esponjas suelen contar historias interesantes. El único problema es que las
cuentan en voz muy baja, de modo que para oírlas hay que lavarse bien las orejas.
Una esponja me contó una vez lo siguiente:
volvía -por ejemplo- treinta y seis años después, cansadísimo y sudado de tanto
En una época muy lejana, las guerras duraban mucho. Un rey se iba a la guerra y
cabalgar, y con la espada tinta en chinchulín de enemigo.
Algo así, pero no tanto, le sucedió al rey Leovigildo. Se fue de guerra una mañana y volvió
veinte años más tarde protestando, como siempre, porque le dolía todo el cuerpo
veinte años más tarde protestando, como siempre, porque le dolía todo el cuerpo
Naturalmente, lo primero que hizo su esposa, la reina Inés, fue prepararle una bañadera
con agua caliente.
con agua caliente.
Pero cuando le llegó el momento de sumergirse en su rica bañadera de hojalata, al rey le
dio el trácate:
dio el trácate:
No me baño -dijo-. ¡No me baño, no me baño y no me baño!
La reina, los príncipes, toda la parentela real y la corte entera quedaron estupefactos.
Pero, ¿qué pasa, Majestad? -le preguntó el viejo chambelán-. ¿Acaso el agua está
demasiado caliente? ¿O el jabón demasiado frío? ¿O la bañadera es demasiado profunda?
demasiado caliente? ¿O el jabón demasiado frío? ¿O la bañadera es demasiado profunda?
No, no y no. -contestó el rey-. Pero yo no me baño nada.
Y por muchos esfuerzos que hicieron para convencerlo, no hubo caso.
Con todo respeto trataron de meterlo en la bañadera entre cuatro. Pero tanto gritó y tanto escándalo hizo para zafarse que al final lo soltaron.
La reina Inés consiguió que se cambiara las medias - ¡las medias que habían batallado con
él veinte años! -, pero nada más. Su prima, la archiduquesa Flora, le decía:
él veinte años! -, pero nada más. Su prima, la archiduquesa Flora, le decía:
Pero ¿qué te pasa, Leovigildo? ¿Temes oxidarte o despintarte o encogerte o arrugarte?
Y así pasaron horas interminables.
Hasta que el rey se atrevió por fin a confesar: ¡Es que extraño las armas, los soldados, las
fortalezas y las batallas! Después de tantos años de guerra, ¿qué voy a hacer yo sumergido
como un besugo en una bañadera de agua tibia? Además de aburrirme, me sentiría ridículo.
fortalezas y las batallas! Después de tantos años de guerra, ¿qué voy a hacer yo sumergido
como un besugo en una bañadera de agua tibia? Además de aburrirme, me sentiría ridículo.
Y terminó diciendo en tono dramático:
¿Qué soy yo acaso? ¿Un rey guerreante o un poroto en remojo?
Pensándolo bien, Leovigildo tenía razón. Pero, ¿qué se podía hacer?
Razonaron un poco y por fin al viejo chambelán se le ocurrió una idea.
Mandaron hacer un ejército de soldados del tamaño de un dedo pulgar, cada uno con su
escudo, su lanza y su caballo. Les pintaron los uniformes del mismo color que el de los
soldados del rey.
escudo, su lanza y su caballo. Les pintaron los uniformes del mismo color que el de los
soldados del rey.
También construyeron una pequeña fortaleza con un puente levadizo y unos cocodrilos del
tamaño de un carretel para poner en el foso del castillo.
tamaño de un carretel para poner en el foso del castillo.
Fabricaron tambores y clarines chicos, y unos barcos de guerra que navegaban empujados
a mano o a soplido.
a mano o a soplido.
Todo eso lo metieron en la bañadera del rey, junto con unos dragones de jabón.
¡Leovigildo quedó fascinado! ¡Era justo lo que necesitaba!
Veloz como una foca, se zambulló en la bañadera. Alineó a sus soldados y ahí nomás
empezó un zafarrancho de salpicaduras y combate.
empezó un zafarrancho de salpicaduras y combate.
Según su costumbre, daba órdenes y contraórdenes. Hacía sonar una corneta y gritaba
como un energúmeno:
como un energúmeno:
¡No huyan, cobardes papafritas! ¡Glub, glub! Y cosas así...
La esponja me contó que después no había forma de sacarlo del agua. Y también que esa costumbre quedó para siempre.
Es por eso que todavía hoy, cuando los chicos se van a bañar, llevan sus soldados,
Es por eso que todavía hoy, cuando los chicos se van a bañar, llevan sus soldados, sus
fuertes, sus barcos, sus perros, sus osos, sus tambores, sus cascos, sus armas, sus
caballos, sus patos y sus patas de rana.
fuertes, sus barcos, sus perros, sus osos, sus tambores, sus cascos, sus armas, sus
caballos, sus patos y sus patas de rana.
Y si no hacen eso, cuéntenme lo aburrido que es bañarse...
4. Conversen con las nenas y los nenes.
¿Qué es lo que más les gusta hacer cuando se bañan? ¿y lo que menos les gusta hacer?
piensen juntos algún elemento con el que puedan jugar la próxima vez que se bañen como
un colador, tarritos de plástico vacíos, algún juguete, mangueritas cortas, tubos, etc.
piensen juntos algún elemento con el que puedan jugar la próxima vez que se bañen como
un colador, tarritos de plástico vacíos, algún juguete, mangueritas cortas, tubos, etc.
Quinto día
1. Juguemos a una búsqueda del tesoro.
Necesitamos algunos animalitos: Pueden usar unos peluches, o figuras recortadas de
revistas, o dibujadas. Luego que los chicos y chicas los hayan visto y reconocido, tienen que
esconderlos para que ellos los encuentren.
revistas, o dibujadas. Luego que los chicos y chicas los hayan visto y reconocido, tienen que
esconderlos para que ellos los encuentren.
La gracia del juego son algunas rimas que acompañan la propuesta. Por ejemplo: Detrás de
la puerta del patio, se escondió el GATO¡!!! Dice cuac, ¡cuac!, y se escondió en un zapato....
Es el pato Alrededor de la mesa, perezoso, está el sr. Oso¡!! Enojado, en un rincón, se
encuentra el Sr. LEON. La tortuga, muy tranquila, llegó hasta tu MOCHILA Ahora son las
chicas y los chicos quienes tendrán que esconder los animales y decir unas rimas que
podrán inventar.
la puerta del patio, se escondió el GATO¡!!! Dice cuac, ¡cuac!, y se escondió en un zapato....
Es el pato Alrededor de la mesa, perezoso, está el sr. Oso¡!! Enojado, en un rincón, se
encuentra el Sr. LEON. La tortuga, muy tranquila, llegó hasta tu MOCHILA Ahora son las
chicas y los chicos quienes tendrán que esconder los animales y decir unas rimas que
podrán inventar.
Según su costumbre, daba órdenes y contraórdenes. Hacía sonar una corneta y gritaba
como un energúmeno:
como un energúmeno:
¡No huyan, cobardes papafritas! ¡Glub, glub! Y cosas así...
La esponja me contó que después no había
Por supuesto pueden usar otras cosas para esconder: ropa, juguetes, etc.
2. Lean a las nenas y los nenes estas poesías
La ropa y el duende de Jali
A la medianoche, a la medianoche,
el duende travieso abrió los roperos.
¡Vamos a jugar! - dijo a los zapatos.
¡Vamos a jugar! - dijo a los sombreros
El duende travieso se llevó la ropa,
a jugar al patio bajo el limonero.
A la rueda, rueda, juegan los zapatos,
a las escondidas, juegan los sombreros.
Juegos los zapatos en una rayuela
La luna de España
Anónimo
Luna de España
pandero de miel
no sé lo que tiene
que crece al revés.
Capricho de reina,
capricho de rey
¡Qué luna tan guapa
Salada y ole!
La vieja locomotora Sofía
De Elsa Bornemann
La vieja locomotora Sofía
se fue una mañana por la vía,
porque estaba muy aburrida
de hacer siempre la misma recorrida.
Silbando muy bajito se escapó.
Con anteojos a los guardas engañó.
Por las calles fue a pasear con alegría...
y decían: “Qué raro ese tranvía”.
La gente que viajaba a Ituzaingó
en Avenida Santa Fe apareció.
De repente, ¡uy!, vino un vigilante
Todo panza y botones adelante.
Con las dos manos juntas por detrás,
algo dijo, que no me acuerdo más.
Ah, sí. Dijo, golpeando un pie en el piso:
-”Señorita, enseñe su permiso”.
Y Sofía, por estar tan asustada,
le empezó a soplar su humo por la cara.
– “Señorita, usted está muy confundida,
pues no puede andar por la avenida”.
Ella, entonces, marchó a la estación,
donde el guarda la esperaba en el portón:
-”Ay, Sofía, desde hoy tendré cuidado
que no vuelvas a escapar por otro lado.
3. A pegar papelitos
3. A pegar papelitos
Ofrezcan a los chicos y chicas revistas viejas, papel de diario, pedazos de papel de envolver,
si tienen tijeritas escolares que no sean peligrosas, ellas y ellos podrán cortarlos, si no usaran
los dedos. Con esos recortes podrán pegarlos en hojas de papel blanco o en papel de diario.
Podrán agregar marcadores o lápices para completar el trabajo.
si tienen tijeritas escolares que no sean peligrosas, ellas y ellos podrán cortarlos, si no usaran
los dedos. Con esos recortes podrán pegarlos en hojas de papel blanco o en papel de diario.
Podrán agregar marcadores o lápices para completar el trabajo.
Recuerden pedirles que copien el nombre usando los carteles que Uds. hicieron. Los adultos
o los hermanos o hermanas mayores podrán escribirles el nombre y la fecha.
o los hermanos o hermanas mayores podrán escribirles el nombre y la fecha.
4. Vamos a jugar a la peluquería
Armen en un espacio de la casa un sector para jugar a la peluquería. Sólo se necesita una
silla y peines, colitas, cepillos, tarritos, una toalla, o pedazos de telas, un espejo y todo lo que
se les ocurra. Ahora solo faltan los clientes que se vienen a cortarse el pelo, a lavarse la
cabeza o a peinarse....
silla y peines, colitas, cepillos, tarritos, una toalla, o pedazos de telas, un espejo y todo lo que
se les ocurra. Ahora solo faltan los clientes que se vienen a cortarse el pelo, a lavarse la
cabeza o a peinarse....
Si tienen ganas pueden pensar un nombre para la peluquería y escribirlo en un papel.
Dejen volar la imaginación y anímense a quedar hermosos y hermosas después de pasar
por la peluquería...
por la peluquería...
Sexto día
1. Vamos a hacer burbujas
Se necesita detergente mezclado con un poco de agua colocado en un tarrito, y burbujeros
hechos con alambre (pueden usar perchas)
hechos con alambre (pueden usar perchas)
Prueben hacer las pompas soplando por los burbujeros. ¿Qué formas tienen las pompas?
¿Y si ahora las hacemos con burbujeros de diferentes formas, por ejemplo, cuadrados,
ovalados, etc.? ¿Cómo saldrán las burbujas?
¿Y si ahora las hacemos con burbujeros de diferentes formas, por ejemplo, cuadrados,
ovalados, etc.? ¿Cómo saldrán las burbujas?
2. A jugar a la mini generala
Necesitan una hoja con el siguiente tablero, un dado y si no tienen hagan 6 cartoncitos con
los dibujos de cada cara del dado.
los dibujos de cada cara del dado.
Se juega así: Se escriben los nombres de los jugadores en los casilleros correspondientes.
Cada jugador por tuno tira el dado o elige un cartoncito de la mesa (que están dados vuelta
y mezclados). Marca con una cruz en el casillero que tiene dibujada la misma cara del dado
que obtuvo.
Cada jugador por tuno tira el dado o elige un cartoncito de la mesa (que están dados vuelta
y mezclados). Marca con una cruz en el casillero que tiene dibujada la misma cara del dado
que obtuvo.
Si ya está marcado el casillero correspondiente, no se anota nada y sigue el otro jugador.
Gana el jugador que primero llena todos sus casilleros.
Gana el jugador que primero llena todos sus casilleros.
3. Leer a los chicos y chicas este cuento de Neli Garrido de Rodríguez que se llama La travesura de Nicolasa.3
Este era un pueblo pequeño, con apenas unas pocas casas, una plaza llena de flores al
medio y una torre alta, aaaaalta...
medio y una torre alta, aaaaalta...
Tan alta era la torre que se veía desde todas las casas del pueblo. Y un poco más allá.
La torre tenía arriba un reloj grandote que marcaba TIC TAC, la hora de levantarse.
TIC TAC, la hora de ir a la escuela TIC TAC, la hora de almorzar TIC TAC, la hora de cantar
mantantirulirulá Y muchas horas más.
La torre tenía arriba un reloj grandote que marcaba TIC TAC, la hora de levantarse.
TIC TAC, la hora de ir a la escuela TIC TAC, la hora de almorzar TIC TAC, la hora de cantar
mantantirulirulá Y muchas horas más.
Por eso en aquel pueblo, nadie, pero nadie tenía reloj: cuando alguien quería saber la hora,
miraba la torre y ya está.
miraba la torre y ya está.
Un día doña Carmela abrió la ventana para ver la hora y, ¡oh, sorpresa! El reloj de la torre no
marcaba ni las 8, ni las 9, ni las 10. ¿Qué hora es? ¿Qué hora es? ¿La una, las dos o las
tres ? Y empezó a gritar y gritar. Y salieron todos los vecinos a ver qué pasaba.
marcaba ni las 8, ni las 9, ni las 10. ¿Qué hora es? ¿Qué hora es? ¿La una, las dos o las
tres ? Y empezó a gritar y gritar. Y salieron todos los vecinos a ver qué pasaba.
¡El reloj no marca la hora! ¿Qué vamos a hacer ahora? –decía doña Carmela desesperada,
porque no sabía si tenía que poner a hervir el puchero o tomar mate.
porque no sabía si tenía que poner a hervir el puchero o tomar mate.
¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado? – preguntaban todos. No sé, no sé –respondía doña
Carmela- yo abrí la ventana para ver la hora y ¡miren!: el reloj no marca nada...
Carmela- yo abrí la ventana para ver la hora y ¡miren!: el reloj no marca nada...
Todos miraban para arriba... ¡y era cierto! El reloj no marcaba ni la una, ni las dos, ni las tres, ni las cinco ni las diez. ¡Qué misterio! Y, mientras todos se rascaban la cabeza, pensando y pensando, Juan Ariel, el nene más chiquito del pueblo, dijo: -El reloj no tiene agujas.
¡Claro! ¿Cómo es que nadie se había dado cuenta? Le faltaban los minuteros. ¿Dónde
estarán? ¿Quién los tendrá?
estarán? ¿Quién los tendrá?
Todos se pusieron a buscar y buscar. La gente ya no sabía qué hacer y los minuteros no
aparecían por ninguna parte.
aparecían por ninguna parte.
Y todo era un gran lío: almorzaban a la hora de ir a trabajar; trabajaban a la hora de ir a
dormir. Los chicos iban a la escuela a la hora de jugar y tomaban el café con leche a la hora
de ir a la escuela.
dormir. Los chicos iban a la escuela a la hora de jugar y tomaban el café con leche a la hora
de ir a la escuela.
¡Era tremendo!
Hasta que un día descubrieron el misterio: Nicolasa, la urraca, las tenía.
En lo alto de un árbol, muy oronda en su nido, Nicolasa tejía y tejía con las agujas del reloj, y,
mientras tanto, empollaba sus huevitos.
mientras tanto, empollaba sus huevitos.
Por favor, Nicolasa: ¡necesitamos las agujas! –le pedían todos- ¿Por qué no las devolvés?
¡Ah, no! Imposible. Primero tengo que terminar de tejer las batitas y los escarpines para mis
hijitos que están por nacer –dijo Nicolasa-, y siguió tejiendo lo más campante.
¡Ah, no! Imposible. Primero tengo que terminar de tejer las batitas y los escarpines para mis
hijitos que están por nacer –dijo Nicolasa-, y siguió tejiendo lo más campante.
Doña Carmela, los vecinos, el vigilante de la esquina, los chicos que iban a la escuela y Juan
Ariel, el nene más chiquito del pueblo, se sentaron a esperar y esperar.
Ariel, el nene más chiquito del pueblo, se sentaron a esperar y esperar.
Y Nicolasa tejía y tejía. Y parecía que nunca iba a terminar. Y todos se cansaron de esperar.
¡Pero Nicolasa! El reloj no tiene minuteros; nadie sabe qué hora es, ¡ya no sabemos qué
hacer!
hacer!
Entonces Nicolasa se arrancó una pluma larga de la cola y una pluma corta del ala.
Tomen –les dijo-, pónganlas de minuteros hasta que yo termine.
Y así fue: le pusieron las plumas al reloj de la torre alta.
Y, hasta que la urraca devolvió las agujas, en aquel pueblo, las horas se pasaban volando,
volando...
volando...
Nadie sabe por qué. Y vos... ¿lo sabés?
3. En Espuma y Negrito. Buenos Aires, Plus Ultra, 1980.
4. A jugar a disfrazarse
Con ayuda de los adultos o de los hermanos o hermanas mayores inventen disfraces
con ropa en desuso y con papeles, pueden incluir gorros o sombreros, pañuelos de cuello,
cinturones, collares y todo lo que se les ocurra. Si se animan también se pueden pintar las
caras. Organicen una “fiesta”. Pongan música y a bailar.
con ropa en desuso y con papeles, pueden incluir gorros o sombreros, pañuelos de cuello,
cinturones, collares y todo lo que se les ocurra. Si se animan también se pueden pintar las
caras. Organicen una “fiesta”. Pongan música y a bailar.
Si hay algún celular pueden sacar fotos para compartir.
Séptimo día
1. Vamos a jugar: Explorando la casa
Hay que armar “binoculares” con rollos de cartón (los tubitos que vienen en el interior del
papel higiénico). Se unen ambos tubitos, uno al lado del otro, y se decoran a gusto. Se puede
colocar un hilo o cordón para colgárselos del cuello y así recorrer los espacios de la casa y
jugar al “veo-veo”.
papel higiénico). Se unen ambos tubitos, uno al lado del otro, y se decoran a gusto. Se puede
colocar un hilo o cordón para colgárselos del cuello y así recorrer los espacios de la casa y
jugar al “veo-veo”.
Recuerden que para el “Veo veo” una persona comienza por elegir un objeto (por ejemplo,
un zapato) y dice “Veo veo”, y otro jugador le pregunta: “¿Qué ves?”.
un zapato) y dice “Veo veo”, y otro jugador le pregunta: “¿Qué ves?”.
La persona dice: “Una cosa”, el otro dice: “Qué cosa”.
El que empezó dice: “Maravillosa”, y otro jugador pregunta: “De qué color” y el que eligió
el zapato contesta “Marrón”
el zapato contesta “Marrón”
A partir de allí los otros intentan adivinar preguntando, pero lo único que puede contestar
el que eligió es “SI” o “NO”
el que eligió es “SI” o “NO”
¡Por supuesto el que adivina gana!
2. Leemos el siguiente cuento a las nenas y los nenes
El sol en un bolsillo. Un cuento popular versión de Marta Giménez Pastor
La hormiga Jovita barría la puerta de su casa. Barría para adelante, para atrás, para un
costado y para el otro costado, ¡chas chas... chus chus... chis chis...! con su escobita de
yuyos secos, cuando de pronto chocó con algo redondo y dorado que brillaba cerca de su
pata delantera izquierda.
costado y para el otro costado, ¡chas chas... chus chus... chis chis...! con su escobita de
yuyos secos, cuando de pronto chocó con algo redondo y dorado que brillaba cerca de su
pata delantera izquierda.
¡Uy! ¿Qué será eso? ¡Nunca lo he visto! –y se acercó tratando de descubrir qué era, pero
el reflejo de la cosa dorada y redonda le hizo entornar los ojos y no vio nada.
el reflejo de la cosa dorada y redonda le hizo entornar los ojos y no vio nada.
Entonces alarmada por semejante fenómeno, corrió hasta la casa de su amigo escarabajo y
le dijo con voz entrecortada y casi en secreto:
le dijo con voz entrecortada y casi en secreto:
Don Escarabajo... Me parece que ahí, en mi vereda, está el sol.
¿Y con eso qué, doña Jovita? ¡Acaso todos los días no pasa lo mismo en su vereda! No,
amigo... Usted no me entiende. ¡Está todo el sol entero tirado en mi vereda! ¿Cómo dice?
¿Todo el sol tirado en....? No entiendo bien. Dígame, don Escarabajo... el sol ¿no es redondo,
brillante y dorado? Sí... Así es...
amigo... Usted no me entiende. ¡Está todo el sol entero tirado en mi vereda! ¿Cómo dice?
¿Todo el sol tirado en....? No entiendo bien. Dígame, don Escarabajo... el sol ¿no es redondo,
brillante y dorado? Sí... Así es...
Entonces no me cabe ninguna duda. El sol se ha desprendido del cielo y ahí está el pobre,
desmayado en mi vereda... ¡Seguramente por el porrazo que dio al caer! El escarabajo abrió
enormes los ojos y salió corriendo a ver si era cierto. Llegó, miró, pestañeó, movió la cabeza
y dijo: “Tiene razón amiga Jovita... es el sol... ¿Qué hacemos?
desmayado en mi vereda... ¡Seguramente por el porrazo que dio al caer! El escarabajo abrió
enormes los ojos y salió corriendo a ver si era cierto. Llegó, miró, pestañeó, movió la cabeza
y dijo: “Tiene razón amiga Jovita... es el sol... ¿Qué hacemos?
La noticia corrió enseguida por todo el jardín y una nube de bichitos comenzó a revolotear
frente a la puerta de la hormiga Jovita. Algunos pretendieron alzarlo, pero el sol era tan
pesado que los hizo caer a todos patas arriba. Por fin entre aleteos y zumbidos se oyó la voz
de una mariposa que decía: Yo creo que lo mejor será llamar a Gregorio, el jardinero.
frente a la puerta de la hormiga Jovita. Algunos pretendieron alzarlo, pero el sol era tan
pesado que los hizo caer a todos patas arriba. Por fin entre aleteos y zumbidos se oyó la voz
de una mariposa que decía: Yo creo que lo mejor será llamar a Gregorio, el jardinero.
Así lo hicieron. Entonces Don Gregorio llegó al lugar y al ver lo que le señalaban los bichitos, pegó un salto de alegría y gritó: ¡Ah...! ¡la moneda peruana que se me había perdido! ¡Muchas gracias!
Y con toda facilidad se metió el sol (es decir, la moneda peruana) en el bolsillo... y se dispuso
a comenzar su tarea en el jardín, mientras los bichitos lo miraban con la boca abierta de
asombro. Como estaba tan contento, esa mañana el trabajo rindió más y las flores estuvieron
más perfumadas y los yuyitos más verdes y las piedritas más coloradas.
a comenzar su tarea en el jardín, mientras los bichitos lo miraban con la boca abierta de
asombro. Como estaba tan contento, esa mañana el trabajo rindió más y las flores estuvieron
más perfumadas y los yuyitos más verdes y las piedritas más coloradas.
Y cuando llegó el cartero a la puerta y dijo: - ¡Qué lindo está hoy el jardín!, el cascarudo,
parándose en medio de un cantero con las manitos en la cintura le contestó:
parándose en medio de un cantero con las manitos en la cintura le contestó:
¡También...! ¡con ese jardinero que lleva el sol en un bolsillo...!
3. A dibujar
Si tienen un espacio de tierra en casa, propongan a los chicos y chicas que dibujen con
palitos, y luego pueden decorar el dibujo con ramitas, hojas secas, piedritas.
palitos, y luego pueden decorar el dibujo con ramitas, hojas secas, piedritas.
Si en casa no hay un espacio de tierra, entonces podrán dibujar con lápices o marcadores.
Pidan a los chicos y chicas que le pongan un nombre al dibujo. Escriban por ellos el nombre
elegido o anímenlos a que lo hagan ellos como puedan.
Pidan a los chicos y chicas que le pongan un nombre al dibujo. Escriban por ellos el nombre
elegido o anímenlos a que lo hagan ellos como puedan.
4. Jugamos al “bowling”
Se necesitan botellas vacías de plástico y pelotitas plásticas o se pueden hacer con papel de diario o con medias rellenas de papel. Colocar las botellas paradas. Los jugadores se ubican a un metro de distancia. Tirar las pelotitas intentando tirar las botellas. Los chicos y las chicas pueden ir anotando cuantas logran tirar en cada vuelta. Gana el que logra tirar más botellas.
Octavo día
1. Hoy vamos a leer poesías
La plaza tiene una torre De Antonio Machado
La plaza tiene una torre
De Antonio Machado
La plaza tiene una torre,
la torre tiene un balcón,
el balcón tiene una dama,
la dama una blanca flor.
ha pasado un caballero
-¡ quién sabe por qué pasó !-,
y se ha llevado la plaza,
con su torre y su balcón,
con su balcón y su dama
su dama y su blanca flor.
Para tu ventana
un ramo de rosas me dio la mañana.
Por un laberinto, de calle en calleja,
buscando, he corrido, tu casa y tu reja.
Y en un laberinto me encuentro perdido
En esta mañana de mayo florido.
Los sapitos Anónimo
Los sapos de la laguna
Huyen de la tempestad.
Los chiquitos dicen: -tunga
Y los grandes: -Tungairá
Sapito que tunga y tunga
sapito que tungairá!
Paloma que vas volando Anónimo
Paloma que vas volando
y en el pico llevas hilo,
dámelo para coser
tu corazón con el mío.
El día que tú naciste
nacieron las cosas bellas,
nació el sol, nació la luna,
y nacieron las estrellas
Caracola De Federico García Lorca
Me han traído una caracola.
Dentro le canta
Un mar de mapa.
Mi corazón se llena de agua,
Con pececillos
De sombra y plata.
Me han traído una caracola
Debajo de la Almohada
María Celia
Debajo de la almohada
guardo todo lo lindo del día:
Las voces de mis amigos
el color
la vuelta en calesita
y la tibieza del sol...
¡Mi almohada es alcancía de alegría!
2. Conversen con las nenas y los nenes sobre las cosas que les gustaría guardar debajo de
su almohada.
su almohada.
3. A jugar con las cartas a La casita robada
Se necesita un mazo de cartas españolas y un hermano o hermana mayor, o algún adulto
que enseñe a las chicas y chicos a jugar. Los jugadores pueden ser por lo menos 2.
Así se juega: Un jugador reparte tres cartas a cada uno y coloca cuatro naipes boca arriba
en el centro de la mesa.
que enseñe a las chicas y chicos a jugar. Los jugadores pueden ser por lo menos 2.
Así se juega: Un jugador reparte tres cartas a cada uno y coloca cuatro naipes boca arriba
en el centro de la mesa.
Cada jugador, a su turno, compara las cartas que posee con las que están en la mesa y
levanta todas aquellas que tengan el mismo valor (el mismo número) que una de las suyas.
Las coloca en su costado y de esta manera –apilando las cartas que va obteniendo –
empieza a armar su “casita”. Las cartas deben colocarse boca arriba para que todos puedan
ver la primera carta de todas las “casitas”.
levanta todas aquellas que tengan el mismo valor (el mismo número) que una de las suyas.
Las coloca en su costado y de esta manera –apilando las cartas que va obteniendo –
empieza a armar su “casita”. Las cartas deben colocarse boca arriba para que todos puedan
ver la primera carta de todas las “casitas”.
Como el objetivo del juego es acumular la mayor cantidad de cartas posibles, la gracia está
en poder “robarle” la “casita” a los compañeros y compañeras. Un jugador podrá llevarse la
“casita” del jugador cuya primera carta tenga el mismo valor que la suya. Así van jugando y
pasando el turno al jugador siguiente hasta completar tres vueltas.
en poder “robarle” la “casita” a los compañeros y compañeras. Un jugador podrá llevarse la
“casita” del jugador cuya primera carta tenga el mismo valor que la suya. Así van jugando y
pasando el turno al jugador siguiente hasta completar tres vueltas.
Puede suceder que un jugador no pueda ni levantar cartas ni llevarse una “casita”. En tal
caso tira cualquiera de sus cartas, que se agrega a las que están en la mesa. Al finalizar las
tres vueltas, el que reparte vuelve a dar tres cartas a cada uno y se reinicia el juego.
Cuando el mazo se terminó, el último que levantó cartas se lleva todas las que quedan en la
mesa. Gana el jugador que tiene más naipes en su “casita”.
caso tira cualquiera de sus cartas, que se agrega a las que están en la mesa. Al finalizar las
tres vueltas, el que reparte vuelve a dar tres cartas a cada uno y se reinicia el juego.
Cuando el mazo se terminó, el último que levantó cartas se lleva todas las que quedan en la
mesa. Gana el jugador que tiene más naipes en su “casita”.
4. Vamos a modelar con barro o con la masa que tenemos en la heladera.
Se pueden agregar palitos, tapitas, corchos, hojas de los árboles y todo lo que se les ocurra.
Noveno día
1. A saltar
Pongan objetos en el piso. Según el tipo de piso con el que cuenten podrán seleccionar los
objetos más adecuados para no arruinarlos. Por ejemplo, cajones bajos, palos de escoba,
palitas para recoger la basura o almohadones, muñecos, etc.
objetos más adecuados para no arruinarlos. Por ejemplo, cajones bajos, palos de escoba,
palitas para recoger la basura o almohadones, muñecos, etc.
¡El juego consiste en saltarlos con los dos pies, con uno, o pasarlos gateando, por supuesto
siempre con algún adulto que aleje a las niñas y los niños de cualquier riesgo!
siempre con algún adulto que aleje a las niñas y los niños de cualquier riesgo!
2. Vamos a leer el cuento Medio kilo de azúcar de Juan Antonio de la Iglesia.4
-Buenas tardes, mi querido vecino. Venía a pedirle un favor...
El Gnomo Jeromo torció el gesto. Siempre pidiéndole favores a él, con la fama de tacaño
que tenía. ¿Por qué no escarmentaban? Él vivía tranquilamente en su Seta Gigante, sin
pedir nunca nada a nadie. Durante el verano hacía sus provisiones para el invierno se las
comía y nada más. ¿Por qué no hacían lo mismo todos sus vecinos, que siempre andaban
pidiéndole que si un huevo, que si un poquito de sal, que si una taza de néctar, que si un
grano de pimienta? ¡Brrr!
que tenía. ¿Por qué no escarmentaban? Él vivía tranquilamente en su Seta Gigante, sin
pedir nunca nada a nadie. Durante el verano hacía sus provisiones para el invierno se las
comía y nada más. ¿Por qué no hacían lo mismo todos sus vecinos, que siempre andaban
pidiéndole que si un huevo, que si un poquito de sal, que si una taza de néctar, que si un
grano de pimienta? ¡Brrr!
- ¿Qué quieres ahora, pequeño? -gruñó al ver que el más chiquito de los Castores seguía en el umbral y no se marchaba.
-Mamá está haciendo un pastel y dice que si usted, que es tan bueno, me puede prestar un
kilo de harina.
kilo de harina.
El Gnomo Jeromo se llevó las manos al gorro verde y puntiagudo que tapaba su calva.
¡Nada menos que un kilo de harina! ¿Y cuándo se lo devolverían? Castorín aseguró que
enseguida, en cuanto mamá Castora fuese al mercado el jueves.
¡Nada menos que un kilo de harina! ¿Y cuándo se lo devolverían? Castorín aseguró que
enseguida, en cuanto mamá Castora fuese al mercado el jueves.
A regañadientes, el Gnomo Jeromo se metió en la cocina y salió con el paquete, que era
más grande que él. Castorín se lo cargó a la espalda, a duras penas, y salió tambaleándose.
Y el Enano egoísta cerró la puerta, le dio una vuelta a la llave, encendió su pipa y se puso a
leer delante de la chimenea. Pero al poco tiempo volvieron a llamar. ¡Toc! ¡Toc! - ¿Quién es? -
¡Soy yo, Castorín! ¡Ábreme!
más grande que él. Castorín se lo cargó a la espalda, a duras penas, y salió tambaleándose.
Y el Enano egoísta cerró la puerta, le dio una vuelta a la llave, encendió su pipa y se puso a
leer delante de la chimenea. Pero al poco tiempo volvieron a llamar. ¡Toc! ¡Toc! - ¿Quién es? -
¡Soy yo, Castorín! ¡Ábreme!
“Vaya -pensó el Gnomo Jeromo- éste me viene a devolver la harina. No corría tanta prisa.”
Pero Castorín le pidió un huevo, aunque fuese de paloma. Su madre estaba haciendo un
pastel...
pastel...
-Con que un pastel, ¿eh? ¡Brrr!
Por poco, en lugar del huevo, le da un garrotazo. Pero, entonces, acaso no podría recuperar
nunca el kilo de harina prestado. Y le dio el huevo...pero de gorrión.
nunca el kilo de harina prestado. Y le dio el huevo...pero de gorrión.
Castorín, a pesar de todo, se marchó tan contento. Y el Gnomo Jeromo cerró la puerta, le dio
dos vueltas a la llave, encendió su pipa otra vez y se puso a leer.
dos vueltas a la llave, encendió su pipa otra vez y se puso a leer.
Al cabo de un rato, volvieron a llamar.
¡Era Castorín de nuevo! Ahora pedía una tacita de dulce de frambuesa.
-También para el pastelito, ¿verdad? ¡Brrr! y el Gnomo Jeromo tuvo que encerrarse en la
cocina, para que Castorín no le viera quitarse el gorro y morderlo de rabia.
cocina, para que Castorín no le viera quitarse el gorro y morderlo de rabia.
Pero para recuperar la harina y el huevo no le podía pegar al pedigüeño, y le prestó la tacita de dulce, sólo que en lugar de ser una taza de desayuno fue una de las de café, y en vez de dulce de frambuesa era de ciruela, para que se fastidiaran y les sirviera de purgante.
Y Castorín se marchó tan contento. Y el Gnomo Jeromo cerró, dando tres vueltas a la llave.
Volvió a encender su pipa y se puso a leer. Y al cabo de unos instantes, Castorín llamó una
última vez. Necesitaban, para el pastel... ¡medio kilo de azúcar!
Volvió a encender su pipa y se puso a leer. Y al cabo de unos instantes, Castorín llamó una
última vez. Necesitaban, para el pastel... ¡medio kilo de azúcar!
En el colmo de la desesperación, el Gnomo Jeromo entró en la cocina, pero salió con un
paquete de sal y se lo dio a Castorín. No lo notarían y se les estropearía el pastel, por
pedigüeños, ea.
paquete de sal y se lo dio a Castorín. No lo notarían y se les estropearía el pastel, por
pedigüeños, ea.
¡Y el Gnomo Jeromo estaba leyendo, cuando llamaron otra vez! Ahora era la familia de los
pastores en pleno. Venían todos juntos a felicitarle por su cumpleaños, y a regalarle...
¡el pastel!
pastores en pleno. Venían todos juntos a felicitarle por su cumpleaños, y a regalarle...
¡el pastel!
Y el Gnomo Jeromo se desmayó.
3. Conversen con las nenas y los nenes sobre el cuento.
¿Cómo se imaginan que es Jeromo? ¿Será grande o chiquito? ¿Para qué iba Castorín todo
el tiempo a su casa? ¿Por qué creen que Jeromo se desmayó?
el tiempo a su casa? ¿Por qué creen que Jeromo se desmayó?
4. ¿Se animan a dibujar a Jeromo?
Décimo día
1. Jugamos a la panadería
Ayuden a los chicos y chicas a preparar el lugar de juego. Se necesita dinero, hecho con
papelitos dibujados; billeteras, carteras, bolsas de compras, papeles para envolver
¡¡¡¡y lo más importante!!!! Pan, factura, masitas y tortas, que los propios chicos y chicas pueden
fabricar con la masa o con barro.
papelitos dibujados; billeteras, carteras, bolsas de compras, papeles para envolver
¡¡¡¡y lo más importante!!!! Pan, factura, masitas y tortas, que los propios chicos y chicas pueden
fabricar con la masa o con barro.
No se olviden de ponerle nombre a la panadería. Los de 5 años ya pueden escribirlo como puedan. (Acuérdense que no hay que corregirlos. Ellas y ellos lo harán como puedan)
Ahora toda la familia puede jugar a ir de compras y después preparar una mesa para “tomar el
mate comiendo” lo que compraron.
mate comiendo” lo que compraron.
2. Vamos a construir
Con ayuda de los chicos y chicas junten distintos elementos que sirvan para construir: Cajas y
cajitas, latas, portes, pedazos de madera, tubos de cartón, maples de huevos. Con todos estos
materiales proponerles que construyan casas, puentes, caminos....
cajitas, latas, portes, pedazos de madera, tubos de cartón, maples de huevos. Con todos estos
materiales proponerles que construyan casas, puentes, caminos....
3. Ahora a escuchar un cuento:
La “Historia de Ratita” que es una versión que hizo Laura Devetach de un tema del
Panchatantra.
Panchatantra.
Había una vez una ratita gris que vivía con sus papás en una cueva tan tibia, tan tibia y tan
cerrada, que un día tuvo ganas de salir.
cerrada, que un día tuvo ganas de salir.
Y salió. Y se quedó un rato encantada en la puerta de la cueva, porque el mundo le pareció
más lindo que un jardín de quesitos. Despacio se puso a explorar, a oler, a mordisquear, a
hacer tumbacabezas, a conocer. Y Ratita sintió que no hay nada mejor que descubrir el mundo
pasito a paso. Bailó con una hoja. Patinó sobre un papel de chocolatín. Fumó un cigarrillo de
pasto. Se puso anteojos de papel de caramelo. Tomó mate en una flor de campanilla color lila.
Se puso aros de arroz. Y le dieron unas ganas bárbaras de ponerse de novia.
más lindo que un jardín de quesitos. Despacio se puso a explorar, a oler, a mordisquear, a
hacer tumbacabezas, a conocer. Y Ratita sintió que no hay nada mejor que descubrir el mundo
pasito a paso. Bailó con una hoja. Patinó sobre un papel de chocolatín. Fumó un cigarrillo de
pasto. Se puso anteojos de papel de caramelo. Tomó mate en una flor de campanilla color lila.
Se puso aros de arroz. Y le dieron unas ganas bárbaras de ponerse de novia.
Cuando vio el sol del amanecer, tan redondo, tan naranja, con luz, tan caliente como un tapado
de pelusita, le dijo: -Señor Sol, usted es muy buen mozo. ¿Quiere ser mi novio? -Como no, -dijo
el sol, porque la ratita le pareció preciosa-, te daré calor, te cubriré con mis hilos de oro y todo
el mundo será sol para los dos.
de pelusita, le dijo: -Señor Sol, usted es muy buen mozo. ¿Quiere ser mi novio? -Como no, -dijo
el sol, porque la ratita le pareció preciosa-, te daré calor, te cubriré con mis hilos de oro y todo
el mundo será sol para los dos.
-Ah, no -dijo Ratita-. Así no vale. El mundo es más que eso. ¿Qué haría yo en un mundo todo de sol? Bastante tuve ya en un mundo todo de cueva. -Qué lástima -dijo el sol-. Te presentaré al nubarrón, que a veces me tapa un poco y no es tan sol como yo. A lo mejor te gusta. -Bueno, gracias -dijo Ratita. Y se sentó a esperar hamacándose en una violeta.
Llegó el nubarrón, muy elegante, vestido de gris. A Ratita le gustó muchísimo porque a veces
tenía forma de helados, a veces de calesita y a veces de dibujo que no se entiende.
-Señor Nubarrón -dijo Ratita- usted es muy buen mozo. ¿Quiere ser mi novio? - ¡Cómo no!, -dijo
el nubarrón, porque la ratita le pareció preciosa-. Te daré gotas de agua, te envolveré en mi
capa fluflú y todo el mundo será nube para los dos. - ¡Ah, no! -dijo Ratita-. Así no vale.
El mundo es más que eso. ¿Qué haría yo en un mundo todo de nube? - ¡Qué lástima! -dijo el
nubarrón-. Te presentaré al viento, que a veces me empuja y no es tan de nube como yo. A lo
mejor te gusta. -Bueno, gracias -dijo Ratita. Y se sentó a esperar recostada en un maní.
tenía forma de helados, a veces de calesita y a veces de dibujo que no se entiende.
-Señor Nubarrón -dijo Ratita- usted es muy buen mozo. ¿Quiere ser mi novio? - ¡Cómo no!, -dijo
el nubarrón, porque la ratita le pareció preciosa-. Te daré gotas de agua, te envolveré en mi
capa fluflú y todo el mundo será nube para los dos. - ¡Ah, no! -dijo Ratita-. Así no vale.
El mundo es más que eso. ¿Qué haría yo en un mundo todo de nube? - ¡Qué lástima! -dijo el
nubarrón-. Te presentaré al viento, que a veces me empuja y no es tan de nube como yo. A lo
mejor te gusta. -Bueno, gracias -dijo Ratita. Y se sentó a esperar recostada en un maní.
Llegó el viento soplando flautas. A Ratita le gustó muchísimo porque se movía bailando música
beat.
beat.
-Señor Viento -le dijo- usted es muy buen mozo. ¿Quiere ser mi novio? - ¡Cómo no!, -dijo el
viento, porque la ratita le pareció preciosa-. Te haré cosquillas en el pelo, te envolveré en mi
música y todo el mundo será viento para los dos. - ¡Ah, no! -dijo Ratita-. Así no vale. El mundo
es más que eso. ¿Qué haría yo en un mundo todo de viento? - ¡Qué lástima! -dijo el viento-.
¿Por qué no vas a buscar al muro, que a veces me detiene en mi vuelo y no es tan de viento
como yo? A lo mejor te gusta. -Bueno, gracias -dijo Ratita. Y subiéndose a un conejo que
trabajaba de ómnibus llegó hasta el muro.
viento, porque la ratita le pareció preciosa-. Te haré cosquillas en el pelo, te envolveré en mi
música y todo el mundo será viento para los dos. - ¡Ah, no! -dijo Ratita-. Así no vale. El mundo
es más que eso. ¿Qué haría yo en un mundo todo de viento? - ¡Qué lástima! -dijo el viento-.
¿Por qué no vas a buscar al muro, que a veces me detiene en mi vuelo y no es tan de viento
como yo? A lo mejor te gusta. -Bueno, gracias -dijo Ratita. Y subiéndose a un conejo que
trabajaba de ómnibus llegó hasta el muro.
El muro sonrió quieto, quieto, derecho, derecho. Estaba hermoso, y muy blanqueado con cal.
A Ratita le gustó porque tenía un monigote dibujado, justo a la altura de un chico. -Señor Muro -
dijo- usted me gusta. ¿Quiere ser mi novio? - ¡Cómo no!, -dijo el muro, porque la ratita le
pareció preciosa-. Te alzaré muy alto, te esconderé en un huequito de mis ladrillos y todo el
mundo será muro para los dos. - ¡Ah, no! -dijo Ratita-. Así no vale. El mundo es más que eso.
¿Qué haría yo en un mundo todo de muro? - ¡Qué lástima! -dijo el muro-. Y siguió quieto,
quieto, derecho, derecho. -Me parece que así no voy a encontrar novio -pensó Ratita un poco
preocupada-. Lo que pasa es que ni el sol, ni el nubarrón ni el viento ni el muro, tienen una
colita como la mía, ni un corazón que hace tipi tepe. Yo me equivoqué.
A Ratita le gustó porque tenía un monigote dibujado, justo a la altura de un chico. -Señor Muro -
dijo- usted me gusta. ¿Quiere ser mi novio? - ¡Cómo no!, -dijo el muro, porque la ratita le
pareció preciosa-. Te alzaré muy alto, te esconderé en un huequito de mis ladrillos y todo el
mundo será muro para los dos. - ¡Ah, no! -dijo Ratita-. Así no vale. El mundo es más que eso.
¿Qué haría yo en un mundo todo de muro? - ¡Qué lástima! -dijo el muro-. Y siguió quieto,
quieto, derecho, derecho. -Me parece que así no voy a encontrar novio -pensó Ratita un poco
preocupada-. Lo que pasa es que ni el sol, ni el nubarrón ni el viento ni el muro, tienen una
colita como la mía, ni un corazón que hace tipi tepe. Yo me equivoqué.
Y pensando así caminó y caminó por el sendero de las margaritas. De repente llegó a un lugar
donde había muchísimos ratones y ratonas y ratoncitos. Era todo un barrio de ratones color
café que la saludaron amablemente diciéndole: -Cómo-te-va.
donde había muchísimos ratones y ratonas y ratoncitos. Era todo un barrio de ratones color
café que la saludaron amablemente diciéndole: -Cómo-te-va.
Ratita paseó contenta por el barrio hasta que vio a Ratón-Ratón. Estaba fabricando muebles
con fósforos, tapitas de botellas y pelos de cepillos. A la ratita le gustó muchísimo como silbaba
y llevaba el compás con la cola. - ¡Hola! -saludó Ratón-Ratón. - ¡Hola! -saludó Ratita, y se
acercó para mirar los trabajitos. El Ratón le ofreció una silla y Ratita sintió que al lado de Ratón-
Ratón se estaba muy bien, porque tenía cola y un corazón que hacía tipi tepe. -Me alegro de
verte -dijo Ratón-Ratón, y también sintió que al lado de Ratita se estaba muy bien.
con fósforos, tapitas de botellas y pelos de cepillos. A la ratita le gustó muchísimo como silbaba
y llevaba el compás con la cola. - ¡Hola! -saludó Ratón-Ratón. - ¡Hola! -saludó Ratita, y se
acercó para mirar los trabajitos. El Ratón le ofreció una silla y Ratita sintió que al lado de Ratón-
Ratón se estaba muy bien, porque tenía cola y un corazón que hacía tipi tepe. -Me alegro de
verte -dijo Ratón-Ratón, y también sintió que al lado de Ratita se estaba muy bien.
¿Podríamos ponernos de novios? -preguntaron los dos juntos. Y los dos juntos contestaron
que sí y se dieron un besito con muchísimo cariño.
que sí y se dieron un besito con muchísimo cariño.
Después siguieron explorando, trabajando, oliendo, mordisqueando y descubriendo el mundo
pasito a paso.
pasito a paso.
Ratita se hizo una hamaca de plumas. Ratón-Ratón aprendió a saltar de rama en rama como
Tarzán. Ratita pintó cuadros con la punta de la cola. Y los dos juntos aprendieron a contarse
cosas. Y los dos juntos aprendieron a ser papás. Tuvieron hijitos y les dieron una cueva tibia,
pero con una puerta fácil de abrir, para que pudieran salir a conocer el mundo pasito a paso,
cuando tuvieran ganas.
Tarzán. Ratita pintó cuadros con la punta de la cola. Y los dos juntos aprendieron a contarse
cosas. Y los dos juntos aprendieron a ser papás. Tuvieron hijitos y les dieron una cueva tibia,
pero con una puerta fácil de abrir, para que pudieran salir a conocer el mundo pasito a paso,
cuando tuvieran ganas.
4. Conversen con las nenas y los nenes sobre el cuento.
Se animarán los chicos y las chicas a dibujar a la Ratita tan bonita. Pueden usar marcadores,
lápices y pedacitos de papel.
lápices y pedacitos de papel.











No hay comentarios:
Publicar un comentario